Manglares de Tumbes
Los manglares de Tumbes se hallan en la provincia de Zarumilla, en una extensión de dos mil 972 hectáreas.
- Aquí viven especies consideradas en vías de extinción, como el cocodrilo de Tumbes, el perro conchero y el flamengo.
- Existen 57 especies de aves que viven en los esteros y manglares altos de más de diez años de antigüedad, otras 37 lo hacen en el matorral de arbustos cercano a la zona. También se identificaron 43 clases de aves –26 provenientes de Norteamérica–.
- En los manglares abundan poblaciones de alto valor económico y alimenticio, como los bivalvos (conchas negras, las huequeras, las patas de burro y las rayadas, sin olvidar los mejillones). Entre los crustáceos sobresalen el cangrejo rojo, cuatro especies de langostinos y la langosta.
- Este manglar, establecido por decreto supremo del 2 de marzo de 1988, también es calificado, en el ámbito internacional, como un sitio Ramsar, ecosistema muy frágil y a la vez muy amenazado, razón por la cual se le considera de alta prioridad de conservación.El viaje, además, está matizado con datos de la historia. “En 1532, los conquistadores decidieron en los manglares su ingreso al Tahuantinsuyo, luego de vencer la resistencia indígena dirigida por el gran Chilimasa, señor de esta comarca”, recuerda este hijo de pescadores.
El recorrido es, como en aquella primigenia experiencia en la zona, un constante descubrimiento: cerca de la embarcación empiezan a juguetear unos hermosos ejemplares de fragatas, garzas blancas y azules; que son el fondo escénico perfecto de los pescadores que en la tarde retornan con el producto de su jornada de trabajo.
Y así se inicia el retorno a la pequeña caleta. En el trayecto, este guía, nada ocasional, dice, a modo de comentario final, que la meta principal de los integrantes del Comité de Transporte Acuático de Puerto Pizarro es mejorar el servicio para quienes llegan hasta el lugar
El viaje, además, está matizado con datos de la historia. “En 1532, los conquistadores decidieron en los manglares su ingreso al Tahuantinsuyo, luego de vencer la resistencia indígena dirigida por el gran Chilimasa, señor de esta comarca”, recuerda este hijo de pescadores.
El recorrido es, como en aquella primigenia experiencia en la zona, un constante descubrimiento: cerca de la embarcación empiezan a juguetear unos hermosos ejemplares de fragatas, garzas blancas y azules; que son el fondo escénico perfecto de los pescadores que en la tarde retornan con el producto de su jornada de trabajo.
Y así se inicia el retorno a la pequeña caleta. En el trayecto, este guía, nada ocasional, dice, a modo de comentario final, que la meta principal de los integrantes del Comité de Transporte Acuático de Puerto Pizarro es mejorar el servicio para quienes llegan hasta el lugar.
Por Bruno Huertas Calcina
0 comentarios