América Latina y su futuro energético
Las fuentes de energía se han convertido en uno de los principales temas de preocupación mundial. El petróleo es el principal recurso energético en donde se apoyó la matriz industrial de la sociedad capitalista actual. El mundo, tal como lo conocemos y concebimos hoy en día, funciona gracias al oro negro que se extrae de sus mismas entrañas.
En lo que respecta al continente Americano, las primordiales fuentes energéticas provienen de los combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas. Además, se encuentra la energía eólica -aprovechamiento de los vientos para crear energía- y la hídrica -generada a través de represas de agua. A partir de este año irrumpieron los denominados “biocombustibles” o agrocombustibles, fuente de energía de origen biológico y no mineral, como el bioetanol y biodiésel.
Según datos de Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), la región cuenta con reservas de petróleo para los próximos 35 años, reservas de gas natural para los próximos 32 años y únicamente ha utilizado un 26 por ciento de su potencial hidrológico, a pesar de que en países como Brasil o Venezuela la mayoría de la energía eléctrica se genera mediante esta fuente.
En lo que concierne al petróleo, la región cuenta con países que se podrían ubicar en tres situaciones diferentes. En primer lugar se encuentran los países que son considerados productores y exportadores; en segundo lugar aquellos que son productores y que se autoabastecen, y en tercer lugar aquellos que tiene la necesidad de importar petróleo porque su producción no alcanza para abastecerse o por que no son productores de dicho material.
En este sentido Latinoamérica cuenta con una diversidad de situaciones diferentes para cada país del continente. Ya que las naciones que son consideradas grandes exportadoras de petróleo en América Latina son México, Colombia, Ecuador y Trinidad y Tobago sin alcanzar la enormidad de las reservas de Venezuela. En cambio, Argentina y Bolivia producen lo suficiente para satisfacer las necesidades de su mercado interno. Particularmente Brasil y Perú se encaminan a autoabastecerse. En el caso de Paraguay y Uruguay no son considerados productores de petróleo porque importan más de lo producen.
En la primera franja en la que se ubican los países exportadores se encuentra el más importante de ellos que es Venezuela y que cuenta con el 6,8 por ciento de las reservas mundiales probadas, esto es 80.000 millones de barriles, lo que la hace la sexta nación más rica en petróleo, después de Arabia Saudita, Irán, Irak, Kuwait y Dhabi. No obstante, esta estadística está conformada con las reservas probadas de crudos livianos. Si se suman las existencias de crudos pesados y extrapesados –más difíciles de producir- la nación caribeña se ubica en el primer lugar, con 236.000 millones de barriles estimados.
Ecuador cuenta con 0,4 por ciento de las reservas mundiales de crudo. Colombia es un exportador neto de recursos energéticos, exporta petróleo en cantidades significativas, tiene enormes reservas de carbón de alta calidad y dispone de abundancia de recursos hídricos y de gas. Cabe destacar que México y Venezuela juntos concentran el grueso de las reservas disponibles en América Latina. Aunque si bien el país azteca -según revelan las cifras del Real Instituto Elcano- representa el 1,4 por ciento de las reservas a nivel mundial contra el 3,9 por ciento de Venezuela.
En los países que se ubican en la segunda franja de producción y autoabastecimiento se encuentra Argentina que representa el 0,3 por ciento de las reservas mundiales de crudo. Continúa Bolivia, que durante el año 2005 tuvo una producción de hidrocarburos que equivalió a su consumo interno. Entre 1993 y 2003 las exportaciones de petróleo bolivianas representaron el 3,9 por ciento de las ventas totales pero sus importaciones de esos mismos productos alcanzaron el 4,8 por ciento. Sin embargo, a partir de 1998 las reservas de gas se han multiplicado por diez, lo que lo hace un potencial exportador de ese hidrocarburo a Argentina, Sur de Brasil y Chile, según datos estadísticos del Real Institutito Elcano.
Y por ultimo se encuentran en la franja los países que se ven obligados a importar este material. Entre ellos se encuentran Perú, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. En Centroamérica y el Caribe lo son todos los países, con la sola excepción de Trinidad y Tobago.
Según un estudio de la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL), Brasil y Chile demandan más de la mitad de las importaciones de hidrocarburos de toda América latina; sin embargo, la situación de estos países es diversa. Mientras Santiago produce el 4 por ciento del petróleo que consume; Brasilia produce el 75 por ciento de lo que necesita para atender su mercado interno. Además, la nación lusoparlante, en un 70 por ciento de sus importaciones de crudos, se abastece de proveedores de fuera de la región, como Nigeria, Argelia y países del Asia Pacífico.
En cambio, Chile compra un 70 por ciento de sus importaciones a países de la región, pero tiene a su favor el disponer de una buena capacidad de refino. Argentina, que no obstante sus reservas han venido disminuyendo es, hasta hoy, autosuficiente en petróleo y gas.
Por su parte, Perú en el año 2005 produjo el 78 por ciento del petróleo que consumió, siendo el restante 22 por ciento importaciones. Entre los años 1993 y 2003, las exportaciones de petróleo crudo peruanas representaron el 5,8 por ciento de las exportaciones totales del país, en tanto que las importaciones de petróleo crudo y combustibles derivados en ese mismo período fueron el 10 por ciento de las importaciones nacionales.
En tanto que Paraguay y Uruguay son países que no alcanzan a producir la cantidad de petróleo suficiente, ni siquiera para el abastecimiento interno pues sus importaciones son infinitamente mayores para abastecer su mercado. Aunque en el caso de Asunción, las demandas de petróleo no son del todo imprescindibles, ya que energéticamente es independiente ya que consume una cantidad de energía que esta muy por debajo de la capacidad hidroeléctrica disponible para el país procedente de las represas de Itaipú (Acuerdo Brasil-Paraguay) y de Yacyretá (Acuerdo con Argentina).
La excesiva dependencia en los combustibles fósiles --petróleo, carbón y gas- es la principal fuente de generación de los gases que provocan el efecto invernadero y que contribuyen al cambio climático. Muy a pesar de las cifras que hacen a un país sea mas avanzado en cuanto a la disponibilidad de reservas de petróleo y de energías utilizadas para movilizar a las industrias, entre otras cosas, una de las consecuencias de la quema de estos combustibles es que generan gases tales, como el anhídrido carbónico (CO2) – causante del efecto invernadero y en consecuencia del calentamiento de la temperatura- y Oxído nitroso (NO) -lo que provocan la precipitación de lluvia ácida y el smog citadino.
Cortesía de desarrolloydefensa.blogspot.com
POR : ABEL ARNALDO LACHIRA ARELLANO

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