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ECOLOGIA MUNDIAL

Las Reservas Acuíferas: Un recurso con un futuro incierto

 

“Si el siglo XX fue el de lucha por los combustibles fósiles, el siglo XXI lo será por el agua”.

Las reservas acuíferas son mantos de agua subterráneas que se extienden en áreas extensas de tierra. Si bien no son obvios a primera vista son una fuente importante de agua para dos billones de personas alrededor del mundo de acuerdo al Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP), tanto para consumo humano como para producción agrícola. Hasta hace poco las reservas superficiales como ríos, lagos, manantiales y otros eran la fuente más importante de agua dulce. Sin embargo, en la medida que el agua superficial se ha hecho menos accesible debido a contaminación, reducción y desaparición de sus reservas, el uso de agua subterránea se ha incrementado gradualmente.

Los mantos acuíferos son igualmente importantes en países ricos, como en regiones menos favorecidas alrededor del mundo. La cuarta parte del agua consumida en los Estados Unidos proviene de mantos subterráneos de agua; en regiones rurales de India, el 80% del agua de consumo humano y el 50% del agua de riego es agua subterránea.

La distribución del agua dulce en el mundo es muy irregular y una gran parte de este agua no se encuentra allí donde es necesaria. Si bien en términos generales los recursos hídricos son renovables y se cuantifican como un flujo, vamos a ver que en algunos casos, accesorios a escala mundial pero de gran importancia para algunos países, constituyen reservas casi no renovables a escala humana, igual que los yacimientos de hidrocarburos o de minerales.

 las alternativas a la explotación de recursos de agua no renovables consistirán en recurrir a nuevas formas de suministro convencionales (construcción de presas en los últimos sitios adecuados disponibles o recrecimiento de presas existentes para regular de forma más completa las avenidas; transporte de agua a mayor distancia, de las regiones excedentarias a las deficitarias) o no convencionales (desalinización del agua de mar, reutilización de aguas usadas, etc.); o bien transformar la utilización del agua y actuar sobre la demanda, suprimiendo algunos usos, reduciendo las pérdidas, desarrollando el ahorro de agua y haciendo que la utilización sea más eficiente (en especial la irrigación, con la expansión de la microirrigación -gota a gota- (véase «La irrigación del futuro». en este número) o incluso desplazando las actividades altamente consumidoras más cerca de las regiones más ricas en recursos renovables. Las dos vías pueden combinarse. En cualquier caso estas alternativas serán costosas y aumentarán las cargas económicas de los sistemas de aprovisionamiento de agua para todos los usos.

CORTESÍA DE webs.advance.com.ar

 POR: ABEL ARNALDO LACHIRA ARELLANO

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